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Letter of Solidarity from Guatemala (Spanish & English) PDF Print E-mail
Ciudad de Guatemala 16 de Noviembre de 2000.

Querid@s Herman@s testig@s e hij@s de la paz: (English translation follows)

Me es grato tener la oportunidad de escribirles en esta ocasi?n desde aqu? en Guatemala y espero que cuando reciban la presente Dios los est? guiando y bendiciendo para sacar adelante el trabajo que ?l les ha encomendado, a favor de su pueblo indefenso.

Soy una persona que desconocen personalmente pero que en esp?ritu de lucha por la justicia, la paz e igualdad soy una persona muy cercana a cada uno de ustedes, son mis amigos y hermanos.

Mi nombre es Edwin Canil Vicente, un joven ind?gena maya de Guatemala que vive en una comunidad muy retirada de la ciudad capital, llamada Santa Mar?a Tzej? y que hoy en d?a he tenido el privilegio de estudiar una carrera de nivel universitario.

Desde muy temprana edad aprend? y me di cuenta, que junto a mi familia y comunidades ind?genas mayas est?bamos condenados a vivir en un sistema de marginaci?n, explotaci?n, discriminaci?n, desarraigo y muerte de parte de los poderosos que nos reprimen con sus sofisticadas armas y t?cnicas de represi?n.

En 1982 cuando apenas hab?a cumplido mis 6 a?os de edad, en carne propia viv? junto a mis padres los peores momentos del conflicto armado interno en Guatemala, cuando el Estado de Guatemala hab?a implementado el programa de TIERRA ARRASADA en contra de las comunidades ind?genas pobres y civiles.

En una de las tantas masacres que el ej?rcito llevaba a cabo en ese tiempo, con mis propios o?dos y ojos pude escuchar y ver c?mo cayeron abatidos entre balas los cuerpos de mi madre, abuela, 3 hermanas, un hermano y 3 primas del cual soy el ?nico sobreviviente.

A la par de esto tambi?n vimos como el humo de nuestras casas se elevaba en lo alto por el fuego que el ej?rcito les hab?a prendido, quem?ndose as? todo nuestras pertenencias y cortando todas nuestras plantas que nos hab?a llevando a?os de estar cultiv?ndolas. Tambi?n escuchamos como callaron los animales dom?sticos, los p?jaros, las monta?as y toda la madre naturaleza cuando los adiestrados en las escuelas asesinas (la "SOA") llegaron a destruir nuestra tranquilidad en aquella selva tan acogedora.

Con mi corta edad de ese tiempo, nunca pude entender por qu? tanta maldad, tampoco pude saber qui?n mandaba a hacernos todo esto y de d?nde proven?a todas estas t?cticas que utilizaron para asesinar a nuestras abuelas y abuelos, hermanas y hermanos, ni?os y ni?as de todas las edades, mujeres embarazadas, padres y l?deres de nuestras comunidades.

Con tanto terror tuvimos que vivir durante varios meses bajo las monta?as escondi?ndonos de un lugar a otro para salvar nuestras vidas. Con helic?pteros, perros, escuadrones de la muerte, bombas, soldados etc. nos buscaban entre las monta?as como pr?fugos de la ley o como animales para matarnos.

Gracias a Dios miles de familias logramos cruzar la frontera de M?xico donde estuvimos viviendo durante 12 a?os lejos de nuestra querida patria, en condici?n de refugiados. En el refugio aprendimos a leer y escribir as? como a empezar a animar de exigir algunos derechos que se nos han negado desde la conquista.

Con el proceso de retorno hacia nuestro pa?s hemos logrado nuevamente a ver aquellas tierras que nos vieron nacer y que a la vez son testigos fieles de todo las muertes que hubieron en esos tiempos dif?ciles.

Actualmente con energ?a y esperanza un grupo de campesinos e ind?genas que sufrimos todas estas atrocidades, hemos iniciado un proceso de Justicia y Reconciliaci?n en contra de aquellos altos mandos militares que promovieron el plan genocida en nuestro pa?s, para que vayan a rendir cuentas ante los Tribunales de Justicia en el Estado de Guatemala. Tenemos esperanza que se nos haga justicia por lo que nos han hecho para que nunca m?s vuelva a suceder con nuestros sucesores. Con el ?nimo que tenemos no dudamos que pronto empezar?n a intimidarnos para que todo quede en la impunidad.

Hoy en d?a sabemos que la Escuela de las Am?ricas, con cede actualmente en EE. UU., ha sido y sigue siendo una de las principales instituciones que contribuye en la siembra de persecuci?n, terror, tortura, muerte y desarraigo a todo lo largo de Am?rica Latina, a trav?s de la ense?anza de sus m?todos y estrategias para hacer y alimentar las inhumanas guerras.

Lamentamos mucho, y no vemos la l?gica de los discursos de los gobernantes de pa?ses poderosos que promueven el respeto de los m?s elementales Derechos Humanos y a la vuelta construyen y financian escuelas que ense?en c?mo violar perfectamente estos derechos.

Queridos hermanos, como sobreviviente doliente les agradezco, en nombre de mis hermanos ca?dos, a cada uno de ustedes por la sensibilidad que tienen en el coraz?n por contribuir para que esta escuela sea censurada, y en mis oraciones pedir? a nuestro Dios para que abra los ojos de cada uno de nuestros hermanos que trabajan en la Escuela de las Am?ricas y que se den cuenta que en Am?rica Latina habemos miles y miles de hu?rfanos que no tuvimos la oportunidad de sentir el amor de una madre, de un padre o de una familia completa.

Un abrazo especial para todos los que han sido prisioneros por la conciencia, encarcelados a causa de su lucha en contra de la Escuela.

Oremos por nuestros hermanos de Chiapas, Colombia y de otros lugares donde se siguen implementado estas t?cticas de tortura y muerte.



Cu?dense mucho y que Dios les bendiga.

Guatemala City November 16, 2000

Dear brothers and sisters, witnesses, sons and daughters of peace:

It is a pleasure to have the opportunity to write to you on this occasion from here in Guatemala and I hope that when you hear this message God is guiding and blessing you all so that you can move forward in the work God has given you to defend His defenseless people.

You may not personally know me, but in the spirit of the struggle for justice, peace, and equality I am very close to each of you- you are my friends and brothers and sisters.

My name is Edwin Canil Vicente. I am a young indigenous Mayan and I live in a very remote community far from the Capital city, called Santa Mar?a Tzej?. I have been very privileged to be able to stuffy at the university level.

From a very young age I learned and realized that together with my family and Mayan indigenous communities, we were condemned to live in a system of marginalization, exploitation, discrimination, uprootedness and death at the hands of the powerful who repressed us with sophisticated weapons and techniques.

In 1982 when I had barely turned 6 years old, I personally experienced with my parents the worst moments of the internal armed conflict in Guatemala, when the Guatemalan State had implemented a program of scorched earth against the poor civilian indigenous communities.

In one of the many massacres the military committed during that time, with my own eyes and ears I could see and hear how the shots were fired into the bodies of y mother, grandmother, three sisters, one brother, and three cousins. I am the only survivor.

In addition to this, we also saw the smoke rising from our homes due to the fires the military had started, burning all our belongings and destroying all our crops we had taken years to cultivate. We could also hear how our animals were killed and the birds, the mountains and all of nature were destroyed when the trained soldiers from the School of the Americas came and destroyed our tranquility in our sacred jungle.

At such a young age, I couldn’t understand such horror, nor did I know who was sent to do all this and from where all these tactics used to assassinate our grandparents, brothers, sisters, children of all ages, pregnant women, parents, and leaders of our communities came.

With so much terror we had to live for many months in the mountains hiding and running from one place to the next to save our lives. With helicopters, dogs, death squads, bombs, soldiers they looked for us in the mountains to kill us as if we were outlaws or animals.

Thanks to God, thousands of families were able to cross the Mexican border where we lived for 12 years away from our beloved land, as refugees. In refuge we learned to read and write and started to demand rights denied to us since the conquest.

With the process of returning to our country we have been able to see our land where we were born and at the same time be loyal witnesses to all the death that happened in those difficult times.

Now with energy and hope a group of indigenous peasants who has suffered all these atrocities, we have initiated a process of Justice and Reconciliation against the high commanding military that promoted the plan of genocide in our country, so that they will be brought to justice by the Guatemalan State. We have hope that justice will be served for what happened to us so t hat it will never again happen to those who will come after us.

With the motivation we have, we don’t doubt that soon they will start to intimidate us so that impunity will continue to exists.

Today we know that the School of the Americas, with headquarters in the US, has been and continues to be the principle institution that contributes to the persecution, terror, torture, and death throughout Latin America, by teaching their methods and strategies to continue the inhumane wars.

It is unfortunate and we don’t see the logic in the speeches of governments of powerful countries that promote respect for the most elemental of human rights and in turn construct and finances schools that teach how to violate, in a perfect manner, these rights.

Dear brothers, as a pained survivor in the name of my fallen brothers, I deeply thank each one of you for the sensitivity you have in your hearts to pressure for the closure of this school and in my prayers I will ask our God to open the eyes of each one of our brothers that work in the School of the Americas and I pray that they realize that in Latin America there are thousands and thousands of orphans that didn’t have the opportunity to feel the love of a mother, of a father, or of a complete family.

I send a special embrace to all that have been prisoners of conscience, incarcerated due to their struggle against the School.

We pray for our brothers of Chiapas, Colombia and other places where they continue to implement these tactics of torture and death.

Take care and may God bless you.
 

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