Brasil: atraco a mano desarmada

Por Olga Pinheiro*

En Brasil, no hubo justicia de transición donde los dictadores y sus agentes torturadores y asesinos fueran juzgados, mucho menos sus agentes intelectuales y financieros. Hubo una amnistía amplia, general e irrestricta, eso junto a la negligencia de los gobiernos subsecuentes en construir mecanismos que alentaran la memoria histórica, generó una de las semillas para el golpe en el siglo XXI. Para que se percaten de la gravedad de la fortaleza del olvido, una Comisión de la Verdad sólo fue instituida por el Estado, en 2011, con la presidenta Dilma Rousseff y pese que no había ninguna referencia de dirigir las investigaciones a un plano de justicia, hubo muchas resistencias.

A los 19 años Dilma hizo parte de una organización armada que resistió contra el régimen de excepción, fue detenida y bárbaramente torturada bajo el comando de Carlos Alberto Brilhante Ustra, el mismo militar que fue homenajeado en la sesión de su impeachment por el diputado, hoy presidente.

Los militares que apoyan a Bolsonaro hacen parte del segmento más reaccionario y entreguista de la corporación. Para entenderlo, señalo la pista del investigador y coronel-aviador de la reserva, Sued Lima: “No es temerario afirmar que el pensamiento político del militar brasileño, con puntuales excepciones, está estacionado en la década de 1960”.

Las referidas excepciones, juntamente con los movimientos sociales, contribuyeron en la presión para que la Base de Alcántara no fuera entregada a los EEUU, en el año 2001, por el gobierno de FHC. A la época, su utilización en los términos exigidos por EEUU fue considerada una “afrenta a la soberanía nacional”. EEUU exigía uso exclusivo, sin autorización de acceso a ningún brasileño en áreas de lanzamiento, además de inspecciones americanas a nuestra base militar sin aviso previo.

La Base de Alcántara es considerada una de las mejores localizaciones del mundo para lanzamiento de artefactos aeroespaciales, como sondas, satélites, cohetes, y misiles.

Un hecho poco recordado sobre esta base fue el accidente de 2003, durante el gobierno de Lula. El cohete llamado VLS (Vehículo Lanzador de Satélite) explotó faltando tan solo 3 días para ser lanzado, matando 21 de los técnicos, científicos y ingenieros más calificados del programa espacial brasileño, que hacían su revisión. Según el informe final de la investigación hecha por la aeronáutica la pieza que conecta uno de los 4 motores fue accionada, por causa indeterminada. Oficialmente se negó que hubo sabotaje. Aunque militares involucrados en la investigación hayan quedado sorprendidos con la cantidad poco común de americanos en la semana de la catástrofe registrados en los hoteles de la ciudad. El científico brasileño Édison Bittencourt cuestionó la ignición espontánea y habló de la probabilidad de una ola electromagnética que pudo haber sido disparada desde un dispositivo o mismo del espacio, de un satélite.

En esta actual coyuntura donde el ministro de Defensa -general Azevedo e Silva- afirmó que la renegociación con EEUU para alquilar este centro de lanzamiento ya se encuentra en su fase final, es prohibido olvidar los telegramas que el Departamento de Estado estadounidense envió a su embajada en Brasilia, divulgados por WikiLeaks en 2011 donde presiona a Ucrania, aliado de Brasil, para no transferir tecnología del sector a este país y dice literalmente “no apoyamos el programa nativo de los vehículos de lanzamiento espacial de Brasil” y que Ucrania no envalentonara ese programa.

La presencia de EEUU en Alcántara se vuelve aún más preocupante teniendo en cuenta que este país posee 76 bases militares en América Latina, la mayoría concentrada en América Central y Caribe.

*Olga Pinheiro es parte de SOAW en Chile y de la Liga Latinoamericana de Irredentos. Este es un extracto del artículo original y ha sido publicado en la Revista El Derecho de Vivir en Paz. – PDF Revista N 13 – Ver online

Breves

Brasil se queda sin Mecanismo de Prevención de la Tortura

El Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT) rechazó el decreto N°9832 por el cual el presidente Jair Bolsonaro exoneró a los integrantes del Mecanismo Nacional para la Prevención y Lucha contra la Tortura de Brasil y convirtió a éste en un órgano integrado por voluntarios con las dificultades que ello implica para su funcionamiento.

Se trata de una inédita violación al Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (OPCAT) de Naciones Unidas y un grave retroceso del Estado brasilero en políticas públicas respetuosas de los DDHH.

No hubo golpe en Brasil

El gobierno de Jair Bolsonaro insistió en su postura de que en Brasil no existió una dictadura entre las décadas de los 60 y 80, esta vez frente a la Organización de Naciones Unidas.
El ejecutivo brasileño envió un telegrama a la ONU afirmando que “no hubo golpe de Estado” el 31 de marzo de 1964 y que los 21 años de gobiernos militares fueron necesarios “para apartar la creciente amenaza de una toma comunista de Brasil y garantizar la preservación de las instituciones nacionales, en el contexto de la Guerra Fría “.

No hay cambio climático

Ministro de relaciones exteriores de Brasil, Ernesto Araújo, dijo que el cambio climático es un complot de “las culturas marxistas” para ahogar la economía occidental y promover el crecimiento de China

Brasil: 23 activistas asesinados

De acuerdo al Informe “Análisis Global de Front Line Defenders 2018”, 321 personas fueron asesinadas en el mundo por su trabajo en defensa de los derechos humanos, del medio ambiente o de los pueblos indígenas.  En Brasil, según el informe 2018, fueron asesinados 23 activistas entre ellas Marielle Franco activistas por los derechos humanos y concretamente de los derechos de las mujeres negras en Brasil.
“El último análisis de FrontLine Defenders – señaló Rosa M. Tristán- se centra precisamente en los seis países que el año anterior aglutinaban el 85% de las muertes: Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, México y Filipinas, lugares donde los gobiernos parece que no van a frenar las trabas a los activistas ambientales, sino todo lo contrario. Basta escuchar al presidente brasileño Jair Bolsonaro, que dejará la Amazonía en manos del agronegocio, o al guatemalteco Jimmy Morales, cuestionado por su relación con grandes empresas del país, o al hondureño Juan Orlando Hernández, que calla sobre las caravanas de migrantes que huyen de su país. No se puede ser optimistas”.
Informe en: www.frontlinedefenders.org

EEUU usara base de Alcántara

La base aérea brasileña quedó a disposición del Ejército de EEUU luego que firmaron un acuerdo en Washington que permite que el país norteamericano puede lanzar cohetes espaciales, satélites y misiles desde la base brasileña de Alcántara,situada en el estado de Maranhao.